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Welcome To The Tragic Kingdom!

photo Para una persona con problemas de concentración (además d otras mierdas) es siempre complicado sacar buenas notas en la escuela. Asignaturas como lengua o inglés se me daban bastante bien, me gustaban. En cambio las matemáticas….argh. Nunca se me dió bien, era una negada y si eso lo sumamos al hecho de que mi mente es dispersa y atolondrada el resultado acaba siendo unas notas pésimas y un enfado monumental por parte de mis progenitores.
Bien. En una ocasión, yo, tan pedigüeña materialista como siempre he sido, pedí a mis padres este artilugio del demonio: una game boy color rosa. Lo más de lo más. Ante tanta insistencia, mis padres, cansados de oírme me propusieron una cosa: Si sacaba buenas notas en mates, me la comprarían. Los pobres ilusos creyeron que así me callaría y se saldrían con la suya, sabían que era una negada con los malditos números! Bien, nose como lo hice, nose que bombilla se me iluminó, que acabé sacando notables. Vale, un “A.P.+”. Quien sabe si fué algún dios quien quiso castigar a mis padres por prometer cosas tan a la ligera.
El final de la historia? Me compraron mi game boy rosa, le dí con la game boy a mis padres en los morros (por listillos) y volví a mis andadas, suspensos tras suspensos. Añoraba mis “N.M” *necesita mejorar* (que majos eran! en vez de ponerte “tu hijo es retrasado” o “tu hijo merece una torta en la quijada pa’ que espabile, gañan”).
La moralina de esta historia….
Version Disney: con esfuerzo e impetú puedes conseguir todo lo que te propongas!
Version “de barrio”: ponle algo rico en los hocicos y verás como corre.

Para una persona con problemas de concentración (además d otras mierdas) es siempre complicado sacar buenas notas en la escuela. Asignaturas como lengua o inglés se me daban bastante bien, me gustaban. En cambio las matemáticas….argh. Nunca se me dió bien, era una negada y si eso lo sumamos al hecho de que mi mente es dispersa y atolondrada el resultado acaba siendo unas notas pésimas y un enfado monumental por parte de mis progenitores.

Bien. En una ocasión, yo, tan pedigüeña materialista como siempre he sido, pedí a mis padres este artilugio del demonio: una game boy color rosa. Lo más de lo más. Ante tanta insistencia, mis padres, cansados de oírme me propusieron una cosa: Si sacaba buenas notas en mates, me la comprarían. Los pobres ilusos creyeron que así me callaría y se saldrían con la suya, sabían que era una negada con los malditos números! Bien, nose como lo hice, nose que bombilla se me iluminó, que acabé sacando notables. Vale, un “A.P.+”. Quien sabe si fué algún dios quien quiso castigar a mis padres por prometer cosas tan a la ligera.

El final de la historia? Me compraron mi game boy rosa, le dí con la game boy a mis padres en los morros (por listillos) y volví a mis andadas, suspensos tras suspensos. Añoraba mis “N.M” *necesita mejorar* (que majos eran! en vez de ponerte “tu hijo es retrasado” o “tu hijo merece una torta en la quijada pa’ que espabile, gañan”).

La moralina de esta historia….

Version Disney: con esfuerzo e impetú puedes conseguir todo lo que te propongas!

Version “de barrio”: ponle algo rico en los hocicos y verás como corre.

(Fuente: weheartit.com)

hace 3 meses

Febrero 15, 2012
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